viernes, 11 de diciembre de 2009

Deterioro ambiental

Justo hoy, cuando se observa con mayor regularidad la identificación social con los asuntos ambientales, notamos que hay lugares en donde ocurren procesos de deterioro del ambiente, muchas veces con nuestra propia fuerza, pero que, curiosamente, resultan ocultos a nuestra forma de vida… hasta que el golpe que generan nos cae en el rostro.
Tuve la ocasión de visitar dos de aquellos lugares que, sin escudriñar mucho, evidencian los procesos de deterioro que contradicen mucho sobre lo que creemos que estamos dejando atrás.



Esta primera vista nos refleja que la dinámica de cambio de uso del suelo (cambiar lo que antes era bosque para convertirlo en tierra de cultivo), no es historia sino presente. Esta escena ha sido captada en Papayal, uno de los distritos de la Provincia de Zarumilla, en Tumbes. La imagen refleja que el proceso de ocupación paulatina por inmigrantes piuranos sigue vigente desde hace ya casi veinte años, con la misma impunidad de antes. Bosques hermosos son convertidos en áreas degradadas, sedientas del agua que sólo se ofrece en las épocas de lluvia (tres meses al año), devolviendo a sus autores la desesperanza de alcanzar una oportunidad a su ansiada búsqueda por lograr una tierra productiva.



Esta otra imagen nos refleja que el asunto de tratar las aguas servidas para convertirlas en aguas menos nocivas que van hacia el mar son aún una utopía. El crecimiento vertiginoso de las poblaciones costeras continúa desafiando la capacidad que tenemos por resolver los asuntos de demanda de tratamiento de las aguas servidas. La imagen ha sido tomada en Zorritos, una de las reconocidas playas del norte del Perú, en donde las pozas de oxidación no tienen la capacidad de tratar los inmensos volúmenes de excretas generados por una población continuamente creciente.
Estas imágenes nos demuestran que el reto de crear mejores condiciones en la relación del hombre con el ambiente no alcanza aún superar la demanda social por equilibrarse.